PEÑA NIETO HIZO TODO POR PERDER EL PODER PARA EL PRI

0
367

Hipódromo Político: Por Carlos Cortes

Sin duda alguna, que el pecado mayor, que no el único, del todavía presidente de México, Enrique Peña Nieto, fue una equivocada estrategia de comunicación social, elaborada por desconocedores en la materia quienes nunca valoraron lo que estuvieron haciendo a lo largo del sexenio, que está por terminar, así como los actos de corrupción, impunidad y abuso de los recursos públicos.

Y entonces, error tras error, error tras error. Y sácatelas, que el primero de julio Peña perdió el poder en el proceso electoral y tendrá que entregarlo el próximo primero de diciembre, reduciendo el PRI a su mínima expresión a pesar del enojo de los priistas en México.

En el año 2000, cuando Vicente Fox llegó a la Presidencia, se estimaba que el PRI nunca regresaría al poder. Sin embargo, doce años después, el Revolucionario Institucional regresó a gobernar México, lo que hizo pensar a muchos que tardaría la oposición otros setenta años en volver a hacerse del poder.

Y no. Bastaron sólo seis años para que, vergonzosamente, el PRI fuera derrotado por un Andrés Manuel López Obrador, por una diferencia de votos aplastante: alcanzó más de 30 millones de votos, prácticamente 11 millones más que lo que Peña obtuvo para ganar la presidencia de México en 2012. López Obrador logró el 54% de los votos emitidos durante esta histórica elección del primero de julio pasado y de ese resultado Enrique Peña Nieto y su gobierno fueron los responsables. No hay más.

Y entre sus responsabilidades, sobresalen los problemas que llevaron al PRI, el partido del presidente Peña, a la pérdida del poder: la inexistente comunicación política, la alta corrupción gubernamental, el abuso del poder y la impunidad.

Dos casos marcaron la administración de Peña Nieto: uno de impunidad y el otro de corrupción. El primero, el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

El segundo fue el llamado escándalo de la “Casa Blanca”, el cual surgió cuando en noviembre de 2014 una investigación periodística reveló que la primera dama, Angélica Rivera, había comprado una casa de 7 millones de dólares en una exclusiva zona residencial de la capital mexicana. La casa fue comprada al empresario reynosense Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de grupo Higa, un contratista del gobierno muy cercano a Peña Nieto desde hacía muchos años.

Apenas un mes después, también en 2014, el diario estadounidense The Wall Street Journal descubrió que el entonces Ministro de Finanzas y ahora Canciller, Luis Videgaray Caso, también había comprado una casa a Hinojosa Cantú. La casa de 850 m2 se ubica en el exclusivo Club de Golf de Malinalco, en el Estado de México, y actualmente tendría un valor superior a los 500 mil dolares. Videgaray justificó que la compra se había realizado en octubre de 2012, semanas antes de que el presidente Peña Nieto tomara protesta –el 1 de diciembre de 2012- por lo que entonces no ejercía ningún cargo público.

En otro escándalo surgido en agosto de 2016, el equipo de Aristegui Noticias reveló que el presidente Enrique Peña Nieto había plagiado al menos un tercio de la tesis para obtener el grado universitario de licendiado en derecho, en la Universidad Panamericana. De los 682 párrafos que contiene la tesis, de 200 páginas, titulada “Presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón”, el 28.9 %, es decir, 197 párrafos, fueron plagiados, según la información. En un comunicado el portavoz del gobierno, Eduardo Sánchez, trató de minimizar la acusación y calificó las omisiones en las citas de “errores de estilo”. Añadió también que Peña Nieto cumplió con todos los requisitos necesarios para licenciarse como abogado en la Universidad Panamericana.

Los gobernadores de los estados, surgidos del mal llamado “Nuevo PRI”, fueron una de las patas cojas del gobierno de Enrique Peña Nieto. Algunos de ellos contribuyeron de manera importante a los escándalos de corrupción que han perseguido a toda la administración que ya entra en su última etapa. Al día de hoy, hay ocho gobernadores detenidos, dos prófugos y un quebranto al erario incalculable, lo que permite asegurar que los mandatarios estatales no ayudaron a construir una buena imagen presidencial de Enrique Peña Nieto, quien no tuvo la capacidad de poner orden entre sus gobernadores.

En su momento, Enrique Peña Nieto se refirió al ex gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa, como “la nueva cara” del oficialista Partido Revolucionario Institucional quien ahora está preso y acusado de uno de los quebrantos a los estados más grandes en la historia de México a través de un sofisticado esquema financiero constituido por empresas fantasma.

Otro de los hombres del presidente, Roberto Borge Angulo, ex gobernador de Quintana Roo, está preso en el Centro de Justicia Penal en Nezahualcóyotl, en el Estado de México, después de haber sido detenido en Panamá por daño patrimonial y blanqueo de dinero.

En otros temas que han hecho chuza en el gobierno federal de México, está el entramado del caso Odebrecht, que ha causado estragos en las clases políticas de todo América Latina y también ha estado presente en México, dando señales que indican que Emilio Lozoya, el exdirector de Petroleos Mexicanos, está entre las figuras que recibieron fuertes sobornos de la constructora brasileña.

Lozoya Austin, durante la campaña del ahora presidente Enrique Peña Nieto, fungió como coordinador de vinculación internacional. De acuerdo con el diario brasileño O Globo, que tuvo acceso a los documentos de la investigación, Lozoya habría recibido 10 millones de dólares como soborno, y los pagos habrían comenzado en marzo de 2012, cuando Enrique Peña Nieto era candidato presidencial del PRI.

Después, la Estafa Maestra. El gobierno federal, a través de 11 dependencias, desviaron miles de millones de pesos. Solo al revisar las Cuentas Públicas 2013 y 2014, por ejemplo, Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad detectaron contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos y de este dinero no se sabe dónde quedaron 3 mil 433 millones.

Los 7 mil 670 millones de pesos le fueron entregados a 186 empresas, pero 128 de ellas no debían recibir recursos públicos, porque no tienen ni la infraestructura ni personalidad jurídica para dar los servicios para los que fueron contratadas, o simplemente porque no existen.

La Secretaría de Desarrollo Social, con Rosario Robles como titular; el Banco Nacional de Obras, con Alfredo del Mazo al frente, y Petróleos Mexicanos —en la gestión de Emilio Lozoya— son las tres principales dependencias responsables de este mecanismo que el auditor superior de la federación, Juan Manuel Portal, no duda en calificar como un “fraude millonario”.

Y no han salido a la opinión pública más escándalos pero seguramente van a salir en los meses por venir. El PRI de Peña Nieto no perdió el poder de gratis. Hubo razones y muchas para ello. Los gasolinazos, los escándalos de corrupción e impunidad, los abusos de los gobernadores sobre los recursos públicos, la inseguridad, el pobre crecimiento económico de los últimos seis años. Enrique Peña Nieto hizo todo para que el PRI perdiera el poder. No hay otra explicación para el tsunami vivido en México el pasado primero de julio. ¿No cree?

Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónicohipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en twitter @CarlosCortesMX.